La innovación como valor añadido para la competitividad de las empresas

Un rasgo común de todo tipo de innovaciones es que deben haber sido introducidas. Se considera que un producto nuevo (o mejorado) se ha introducido cuando se ha lanzado al mercado. 

 

Se considera que se ha introducido un proceso, un método de comercialización o de organización cuando se ha utilizado realmente en el curso de los negocios de una empresa.

 

El proceso de innovación genera un valor que puede medirse mediante la definición de indicadores clave para analizar el desarrollo alcanzado y garantizar la retroalimentación necesaria del proceso. 

 

Gestinando de los nuevos conocimientos resultantes del proceso de innovación como insumo para ser incorporado al sistema de gestión de conocimientos de la empresa.

 

Esto puede parecer simple, pero es lo contrario de lo que la mayoría de las empresas hacen hoy en día.

 

Lo que describen esencialmente los directores generales y gerentes del estudio de IBM es la necesidad de un enfoque más orientado al diseño, empático y experimental de la organización y la gestión de sus empresas. 

 

Sin embargo, hay otros factores que pueden superar al equipo, ya sea internos de la empresa (utilización de recursos, inversión) o externos (situación socioeconómica de los países, estrategias regionales).

 

Cuando se habla de innovación, se pueden establecer paralelismos similares en el mundo de los negocios. Algunas empresas contratan habitualmente personal de I+D cualificado para ofrecer productos y servicios gratificantes, lo que contribuye a mantener la competitividad de la organización.

 

Una innovación puede definirse de manera más estricta que la introducción de uno o más tipos de innovación, por ejemplo, la innovación de productos y procesos. 

 

Esta definición más estrecha de la innovación de productos y procesos puede considerarse vinculada a la definición de innovación tecnológica de productos y procesos de la segunda edición del Manual de Oslo. 

 

Al analizar la penetración de esta tecnología en las actividades cotidianas, se informa de que a Internet le queda aún mucho camino por recorrer en lo que respecta a las transacciones y la utilización de los servicios.

 

La introducción de nuevos cambios permite la creación de nuevos productos, que sin duda seguirán siendo objeto de procesos de innovación en el futuro, de acuerdo con las diferentes necesidades tecnológicas. 

Por lo tanto, la innovación conduce a la competitividad y al desarrollo de bienes y servicios tecnológicos de alta calidad. En 2009, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual organizó la publicación del Índice de Innovación Mundial. 

 

Año tras año, este índice muestra de manera clara y bien documentada el lugar que ocupan más de 120 países que participan en el informe en cuanto a su papel como países innovadores.

 

De hecho, muchas empresas cuentan con departamentos o centros de innovación en los que técnicos, científicos y profesionales en general trabajan para lograr el cambio. También es común que los gobiernos promuevan la innovación sobre la base de los beneficios que aporta a la sociedad en su conjunto.